IRPF autónomos: ¿Estimación objetiva o directa? Diferencias.

El IRPF es un impuesto directo y personal, es decir, que grava los ingresos de una persona de acuerdo a su situación y sus circunstancias personales y familiares, y se aplica en todo el territorio español salvo Navarra y País Vasco, que tiene regímenes propios.

De acuerdo a la Ley que regula este impuesto, se podrá elegir libremente una de las dos formas de tributar, estimación objetiva o directa, que conllevarán obligaciones contables y fiscales distintas.

Ahora bien, ¿qué régimen debo escoger en mi situación concreta? ¿Cuál me resulta más beneficioso? Aquí dejamos algunas diferencias para poder escoger correctamente:

Estimación objetiva

La estimación objetiva, comúnmente conocida como módulos, es aquella en que los contribuyentes tienen que pagar una cantidad fija que se establece de acuerdo a unos parámetros. Estos parámetros son establecidos por la propia Administración  Tributaria de manera fija, teniendo en cuenta qué características tiene la actividad que se desarrolla y el sector al que pertenece para determinar la cantidad que tendrá que abonar. De esta manera da igual las variaciones de ingresos y gastos entre los diferentes ejercicios, siempre se pagará lo mismo, en función también del IVA deducido.

Como “inconveniente”, cabe destacar que para poder tributar a través de la estimación objetiva Hacienda obliga a cumplir ciertos requisitos:

1º. Todas las actividades realizadas deben estar incluidas en la Orden del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas que desarrolla el régimen de estimación objetiva y estas actividades no deberán superar los límites establecidos.

2º. El volumen de rendimientos íntegros en el año anterior no podrán ser superiores a los 150.000 euros para el conjunto de actividades económicas, excepto las agrícolas, ganaderas y forestales y los 250.000 euros para el conjunto de actividades agrícolas y ganaderas y forestales.

3º. Quienes tributen el IRPF por la estimación objetiva deberán conservar las facturas emitidas y las recibidas, así como los justificantes de los módulos aplicados.

Estimación directa

Es la forma general. Este método supone tributar de acuerdo a la facturación real de la actividad. Para realizar dicho cálculo, se sigue una sencilla fórmula: se suman los beneficios obtenidos y se le restan los gastos que se han generado. Así, la cantidad a pagar en el impuesto, es decir, en la tributación, variará, pero siempre en función de datos contables reales.

Para determinar los rendimientos de las actividades económicas, la normativa distingue dos modalidades dentro de la estimación directa: la normal y la simplificada. Esta última se aplicará solo cuando el contribuyente cumpla ciertos requisitos: el importe neto de cifra negocios del año anterior no podrá superar los 600.000 euros.

En caso de renunciar o excluir la modalidad simplificada, el contribuyente determinará el rendimiento neto de su actividad por la modalidad normal durante los tres años siguientes.

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